La prehistoria


Corresponde a La sesión de GA 3.6 LA PREHISTORIA

Hace aproximadamente seis millones de años aparecieron en África los primeros homínidos, cercanos al hombre: los Australopithecus. A este largo periodo de la historia, que abarca desde la aparición de los primeros hombres hasta la construcción de las primeras civilizaciones, se le conoce como prehistoria.

Este largo proceso en el que el hombre evolucionó para convertirse en lo que ahora es, ha sido muy difícil de estudiar, ya que no existen documentos escritos que permitan reconstruirlo; para hacerlo se ha recurrido a los antropólogos y a otros especialistas (como los arqueólogos), quienes se encargan de reconstruir el pasado por medio de restos materiales como fósiles y piedras labradas que los hombres prehistóricos utilizaron para la cacería, además de los restos óseos de animales con que se alimentaban. Gracias al trabajo de estos especialistas se ha podido conocer un poco más acerca de la vida de los hombres de esa tan remota época.

Otro de los problemas que presenta el estudio de la prehistoria es que abarca millones de años. Los orígenes de la cultura son una parte de esa época importante para nosotros, por lo que ha sido necesario dividir su estudio en tres periodos: el paleolítico, de 400 000 a 8000 años antes de nuestra era (a.n.e), el mesolítico, de 8 000 a 6 000 años a.n.e., y el neolítico, de 6000 a 400 años a.n.e.

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Cada uno de estos periodos comprende un proceso de evolución por el que el hombre tuvo que pasar. Así, durante el paleolítico, el hombre adquirió diferentes características físicas e intelectuales que le ayudaron a mejorar sus condiciones de vida. En este periodo descubrió el fuego y elaboró gran cantidad de hachas de mano y otros utensilios para la caza y el destazamiento de animales, ya que esta actividad, junto con la recolección, fueron las que le proporcionaron sustento alimenticio.

En el mesolítico las hachas de mano y demás instrumentos de cacería fueron más elaborados y de menor tamaño; en este periodo se inició también la domesticación de algunos animales.

Por último, el neolítico se caracterizó por el desarrollo de la agricultura y el uso de los metales como el cobre, el bronce y el hierro, casi al finalizar este periodo.

Otros elementos que nos pueden ser de gran utilidad para el estudio de la prehistoria son las cronologías y las líneas del tiempo. Por medio de estos dos elementos podemos ubicar temporalmente los diferentes periodos de la historia.

La cronología es el registro de la sucesión de hechos históricos acomodados según un criterio temporal. Por medio de ésta, podemos conocer el tiempo que existe entre un acontecimiento histórico y otro.

Por ejemplo, en este cuadro cronológico se puede observar cómo fue la evolución del hombre prehistórico, el crecimiento de su cerebro y los utensilios que elaboró.

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Por otra parte, las líneas del tiempo nos ayudan a visualizar las dimensiones temporales, es decir, en qué momento se desarrolló un acontecimiento histórico. Por ejemplo, en esta línea del tiempo se pueden apreciar las distintas etapas de la prehistoria. Gracias a estos elementos, es posible comprender mejor las dimensiones de esta etapa de la historia conocida como prehistoria.

En resumen, el estudio de la prehistoria nos permite descubrir cómo fueron los primeros hombres: qué comían, cómo vestían, cómo se organizaban para cazar, cuáles fueron sus costumbres religiosas; es decir, su forma de vida. Gracias al estudio de este periodo hemos podido conocer parte de nuestro pasado más remoto; sin embargo, aun quedan muchas otras cosas por conocer de esta tan lejana época.


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