3. Mesoamérica


Corresponde a la sesión de GA 3.3 MESOAMÉRICA

La riqueza cultural de Mesoamérica es tal que se podrían dedicar páginas enteras para enumerar las aportaciones de cada región de este enorme mosaico de pueblos. Dado lo difícil que resultaría exponer cada legado de las culturas prehispánicas, a continuación se estudiarán sólo algunos elementos que, aunque con ciertas variantes particulares, podemos entenderlos como comunes a todas ellas.

La agricultura es buen ejemplo. Iniciada aproximadamente desde el año 10 000 a.n.e. en los actuales estados de Puebla - en el valle de Tehuacán- y Tamaulipas, la agricultura contribuyó al establecimiento de las poblaciones nómadas y a sus primeras manifestaciones culturales. La abundancia de recursos alimenticios permitió a estos pueblos desarrollar elementos más complejos: métodos de cultivo para aprovechar al máximo posible el terreno como las terrazas de cultivo o las chinampas-, y una organización social compleja que delimitara las actividades de cada miembro del grupo.

Las aldeas y asentamientos fueron evolucionando al mismo tiempo que aumentaba el intercambio económico y cultural de los mesoamericanos; así se originaron los centros urbanos mesoamericanos, algunos tan significativos como Teotihuacan, cuyas primeras construcciones monumentales pueden rastrearse a partir del año 200 a.n.e.

Los elementos arquitectónicos creados por los teotihuacanos se difundieron por toda Mesoamérica. Algunos de los elementos característicos son los siguientes:

Basamento: muro bajo que sirve de soporte al edificio.

Tablero: pared vertical exterior del edificio.

Talud: pared inclinada del exterior del edificio.

Siendo culturas de fuerte arraigo agrícola, para los pueblos mesoamericanos era importante conocer los fenómenos naturales que pudieran ayudarles a determinar los ciclos de siembra y cosecha. Por ello, el conocimiento del movimiento de los astros no fue menos importante que el estudio de las peculiaridades de cada una de las plantas de las que se valían. No es extraño que entre los conocimientos desarrollados en Mesoamérica, la astronomía, las matemáticas o la medicina hubieran tenido un lugar importante.

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Siendo las culturas mesoamericanas de origen agrícola , su conocimiento de las plantas fue profundo. Algunas de ellas - el maguey, por ejemplo - fueron empleados con fines medicinales.

Mediante la astronomía podían determinar ciertos ciclos, que fueron plasmados en sus cuentas calendáricas. Tanto para los mayas como para los pueblos nahuas existía un calendario sagrado, basado en la combinación de un número -del 1 al 13- y veintenas, cada una con un nombre - tzolkin para los primeros, tonalpohualli para los segundos -; un segundo calendario consistía en una cuenta de 365 días distribuidos en 18 "meses" de 20 días cada uno, a los que se les añadía 5 días funestos. Estos calendarios integraban "siglos" de 52 años - tiempo durante el cual se realizaban todas las combinaciones posibles entre números y nombres y se volviera a comenzar el ciclo----; cada uno de estos siglos significaba la renovación del mundo y la reordenación del equilibrio universal.

En cuanto a la medicina, podemos rastrear la presencia de la medicina prehispánica, a través de ciertos testimonios en donde queda patente la aplicación de ciertas plantas para usos medicinales entre las que se encuentran, el maíz, el chile o el maguey. Por ejemplo: cierto médico novohispano, Juan de Cárdenas, escribió en 1591 que, en cuanto a propiedades curativas, el atole "[además] de ser sano y loable mantenimiento, se da a sanos y enfermos, a mozos y a viejos, a hombres y mujeres... [y concluye] en todo género de enfermedad lícitamente y con feliz suceso se concede". Muchos de los conocimientos médicos prehispánicos han trascendido a nuestros días como remedios que utilizan fundamentalmente hierbas de propiedades curativas.

Otro de los elementos culturales mesoamericanos fue la escritura, cuyos orígenes --afirma el arqueólogo Román Piña Chan- se encuentran en los glifos olmecas. Un glifo es un símbolo o representación de un objeto que, a veces, fue simplificado a unos cuantos trazos, es decir, que es una representación estilizada.

A partir de la representación por medio de glifos se creó una escritura ideográfica que rápidamente empezó a difundirse por la Costa del Golfo, las regiones oaxaqueña y maya. En esta última región, los mayas perfeccionaron el sistema de escritura a tal grado que algunos glifos representaron sonidos; aunque es conveniente aclarar que este sistema no fue empleado por el resto de los pueblos mesoamericanos, salvo en contados casos.

Testimonios de la escritura mesoamericana se encuentran en los registros calendáricos, en los impuestos y tributos, o bien, en la producción cultural -literatura, ciencia, historia; el material en donde fue plasmada fue igualmente indistinto: pieles raspadas de venado o corteza de amate, por ejemplo. Con estos materiales el cuero de venado y el amate se elaboraron los códices, "libros" a manera de tiras y doblados como un biombo, protegidos por una pasta de madera.

La cultura de los pueblos mesoamericanos es vasta y compleja; el contacto y los intercambios culturales que dichos pueblos mantuvieron entre sí, contribuyeron a uniformar algunos de sus elementos: sus ciudades, su escritura, o sus dioses y ceremonias, contemplados en sus calendarios, son apenas una pequeña muestra de lo que encerró el pensamiento mesoamericano: un esfuerzo del hombre por comprender y aprovechar su entorno.


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